HECHICEROS DEL DINERO Parte 2: "Transferencia del riesgo financiero"
ÍNDICE
1. Introducción
2. Reservas de capital en el Casino Global
3. Riesgos tomados por los especuladores y los rescates del FMI
4. Transferencia del riesgo en acción - La crisis financiera
asiática
5. Soluciones para la prevención de los rescates del FMI
6. Supervisión de los bancos y los Acuerdos de Capital de Basilea
(Basel Capital Accords)
En esta segunda edición de Hechiceros veremos de cerca a la transferencia de riesgo financiero. ¿Cómo los riesgos de los grandes jugadores del sistema financiero, como las firmas de Wall Street y los especuladores de divisas, son transferidos al público que no tiene nada que decir o ganar de estas aventuradas jugadas? Como trabaja el riesgo financiero para incrementar la diferencia entre ricos y pobres globalmente, la cual incrementa el riesgo financiero, lo cual exacerba la desigualdad global de ingreso, y el ciclo vuelve a empezar.
Primero veremos cómo y porqué instituciones como el FMI facilitan esta transferencia de riesgo, un asunto candente dadas las protestas ocurridas en el encuentro del FMI y Banco Mundial en Washington DC. Después veremos cómo estas instituciones son simplemente un mal necesario para una infraestructura financiera mucho mayor.
Actualmente los grandes jugadores financieros están tranquilamente incrementando el riesgo financiero que será transferido al público y el público no se está dando cuenta de mucho. Más bien, lo que muchos están notando son las consecuencias de la transferencia de riesgo que ocurrió en el pasado y que se materializó a través de rescates del FMI. Pocos ciudadanos preocupados se dan cuenta de la transferencia de riesgo que ocurre ahora mismo para que el público la digiera en el futuro. Esto no es realmente su culpa porque los mecanismo a través de los cuales todo esto es realizado no solo está envuelto por secretos de hechicería, sino que se asemeja a Alicia en el País de las Maravillas una vez que pasas los obstáculos y hechas un vistazo por ti mismo.
Los instrumentos financieros a través de los cuales los especuladores juegan se están volviendo cada vez más complejos, y capa tras capa de instrumentos se están formando. Este mundo surrealista de los especuladores requiere un vocabulario completamente nuevo - cosas como 'options'(opciones), 'swaps'(canjes), 'naked calls'(llamados desnudos), 'floors'(pisos), 'caps'(tapas) y 'collars'(collares). Entonces estas parecen casarse y tener familia como - 'swaptions', 'captions', 'knock-out options' y 'roller coaster options'. Ni siquiera los propios jugadores saben lo que ocurre. Sólo intentan hacer rápidas ganancias, y captaron a las mejores mentes matemáticas que pueden comprar para ayudarlos a hacerlo. Veamos en detalle cómo estos numerosos y mágicos instrumentos funcionan. Notemos antes que su uso creciente hace las economías más inestables cada día, y que estos mercados financieros se han vuelto demasiado complejos para regular. Además, por cada regulación que restringe la actividad especulativa un nuevo instrumento se materializa para evadirla. De esta forma los instrumentos especulativos se multiplican como variedades de bacterias, ganando resistencia a los viejos tratamientos.
En Hechiceros 2 veremos algunas de las formas en que los bancos probablemente aumentarán la peligrosidad de sus actividades y su capacidad de transferir los costos de estos riesgos a los que menos pueden afrontarlo. En este contexto será apropiado ver la supervisión de los bancos y preguntarnos "¿Quién supervisa a los bancos, o se supervisan ellos mismos?". Lo último parece ser cada vez más la realidad. Y esto justo cuando la Tierra Maravillosa de las finanzas se está volviendo más compleja y más necesitada de supervisión.
Finalmente veremos algunos de los acuerdos hechos bajo el nuevo Basel Capital Accord (Acuerdo de Capital de Basilea), un esfuerzo patrocinado por el Banco de Acuerdos Internacionales (BIS: Bank for International Settlements) de Suiza, para confrontar el tema del riesgo bancario y especulativo. El BIS puede ser considerado la tercera pata de las principales instituciones financieras globales, siendo las otras dos el Banco Mundial y el FMI, que han logrado una gran fama en los últimos años. En comparación el BIS parece bastante tímido y ha recibido poca atención pública, lo cual nos hace sospechar de que no esconde nada bueno. El BIS es propiedad de los bancos centrales de los países más ricos.
Los Bancos Centrales de otros países son parecidos a la Reserva Federal. Es decir, son responsables de la política monetaria o, como vimos en Hechiceros 1, responsables de crear dinero base desde el aire tenue. Las verdaderas actividades del BIS están extremadamente bien cubiertas por el secreto, como es la mejor tradición del sector bancario. No conozco a nadie que sepa lo que realmente hacen. Pero una cosa que sabemos es que son anfitriones de las discusiones y de la creación de reglas referentes a cómo los países deberían supervisar a los bancos para asegurarse de que éstos no hagan demasiadas travesuras, lo cual podría generar un disgusto al sistema financiero global. Aunque ellos son anfitriones de los encuentros sobre supervisión internacional de los bancos (cerrados al público, por supuesto) el BIS dice que no es responsable por los acuerdos de Basilea, los cuales establecen los estándares internacionales de supervisión de los bancos. Esto es muy probablemente debido a que la supervisión es muy despreciada en los círculos bancarios, y los bancos prefieren demolerla de manera de simplemente supervisarse a sí mismos.
2. Reservas de capital en el Casino Global
Recordemos que en la primera edición de Hechiceros mencionamos cómo el dinero es creado y quién lo crea. En esta edición argumentaremos que todo el dinero es creado del "aire tenue" a través del proceso de creación de créditos. Por cada moneda existente hay una cantidad correspondiente de deuda con el sistema bancario.
¿Pero cuánto dinero pueden crear los bancos a través del proceso de dar crédito? Mucho de esto depende de cuán riesgosos son los créditos. Los bancos pueden crear nuevos créditos (o dinero bancario) hasta cierto multiplicador máximos de su capital accionario, esto es, de la cantidad que los accionistas han invertido en el banco, lo que es también el exceso de activos bancarios sobre sus pasivos. Recuerde que los activos bancarios son sus préstamos al público, y sus pasivos son los depósitos del público. Al capital de un banco se lo puede considerar la red de seguridad porque cuanto más capital un banco tenga, más seguro será. Este multiplicador del capital de los accionistas que los bancos pueden usar para crear dinero dependerá de cuan riesgoso sean los créditos que elijan dar. Si son muy riesgosos este multiplicador deberá bajarse. Diciéndolo de otra forma, un banco que da créditos más riesgosos deberá tener más capital (un red de seguridad mayor) como porcentaje del total de créditos que un banco que da créditos menos riesgosos.
Los créditos más riesgosos en este contexto son los créditos que es más probable que no sean completamente devueltos, y este es el riesgo financiero creado "del aire tenue" que discutimos en la primera edición de Hechiceros. Si muchos de estos créditos terminan en default (esto es, no son devueltos) entonces el banco lo reporta como una pérdida y la gente empieza a perder confianza en el sistema bancario, lo cual finalmente puede llevar a una crisis financiera e incluso al colapso. Así que, incluso aunque estos riesgos son creados "del aire tenue", pueden tener consecuencias muy reales debido a que nuestra economía global está atada al sistema financiero y por lo tanto es completamente dependiente de la confianza en él.
Mantener más capital para créditos más riesgosos tiene sentido debido a que es una reserva contra pérdidas inesperadas. Si un riesgo financieros resulta en una pérdida - exactamente como se perdería en la ruleta - entonces se tendrá que recurrir a sus fuentes de capital (o dinero seguro). Incluso si ama jugar, cuando va al casino no apuesta los ahorros de toda su vida. Deja algo del dinero en casa o en la cuenta bancaria de manera que si pierde en todas sus apuestas, podrá recurrir a sus ahorros intactos para comprar comida, pagar el alquiler, es decir, seguir su vida como siempre. Esto es exactamente lo que deben hacer los bancos para asegurar que continuarán siendo entidades viables a largo plazo. Cuanto más riesgo se tome mayor será la reserva de capital que necesitará debido a que más riesgos significan más probabilidades de perder. Para muchos bancos estos niveles "basados en riesgo" fueron establecidos en los Acuerdos de Capital de Basilea de 1988. Estos acuerdos capitales están ahora siendo revisados, y los bancos se están quejando de que deben mantener demasiadas reservas de capital.
Los bancos quieren retener tan poco capital como sea posible, para de esa forma poder crear la máxima cantidad de créditos (o dinero), con lo que podrán lograr el máximo beneficio. Desde su perspectiva la red de seguridad tiene sus "costos de oportunidad" los cuales limitan los beneficios que pueden lograr. "Pero ¿no se preocupan por no tener una buena red de seguridad si sus apuestas van mal?", podría preguntarse. Bien, no si son "demasiado grandes para caer" y el público deberá ir a rescatarlos si sus apuestas van mal. Allí es donde el riesgo se agranda para todos nosotros. Desde la perspectiva del interés públic los niveles conservadores de capital son cosa buena. Ellos ayudan a prevenir que los bancos tomen riesgos excesivos que frecuentemente llevan a rescates con fondos públicos para sacarlos de la insolvencia.
3. Riesgos tomados por los especuladores y los rescates del FMI
Los bancos y otros jugadores toman riesgos excesivos debido a que, por supuesto, las inversiones con mayor riesgo consiguen mayores beneficios. Esto significa que más beneficios para los accionistas y mayores bonificaciones para los CEO y otros. El desincentivo de los mayores riesgos provienen de que las inversiones más riesgosas tienen mayor probabilidad de fallar y que puede perder todo o parte del dinero de la apuesta. La inversión de alto riesgo es de hecho una apuesta. Esta especulación es una preocupación pública debido a que los jugadores están jugando con el sistema financiero y las monedas de la que la economía depende, y debido a que el público frecuentemente es llamado a rescatar a los especuladores para evitar crisis económicas y financieras.
A medida que la desigualdad de ingreso crece, menos gente tiene más y más dinero para jugar y por lo tanto la actividad financiera se vuelca cada vez más a especulación en los mercados, a través de los instrumentos financieros de Alicia en el País de las Maravillas que mencionamos antes, antes que en la compra de verdaderos bienes y servicios. De ahí que el riesgo financiero crece a medida que la desigualdad crece. Como veremos, este riesgo frecuentemente lleva a la devaluación de otras monedas respecto al dólar estadounidense, y a rescates con fondos públicos, cuyos costos caen desproporcionadamente sobre los pobres (o aquellos que no son jugadores principales dentro del sistema financiero). Esto amplía de ingreso y riqueza aún más, lo que vuelve a incrementar la actividad especulativa y los riesgos financieros que luego dispararán otro rescate. Y así el ciclo continúa. Este ciclo de retroalimentación positiva ha puesto al mundo en un camino muy peligroso para todos.
Clave para este ciclo de retroalimentación son los graves problemas que han surgido porque algunos jugadores del mercado saben que siempre serán rescatados si sus pérdidas en sus inversiones riesgosas son demasiado grandes. Esto es conocido como "peligro moral" y muchos economistas y comentaristas de negocios han notado que el FMI plantea este peligro moral a las instituciones financieras más grandes del mundo que son ahora "demasiado grandes para caer".
Este problema se complica más debido a que los grandes jugadores se agrandan aún más a través de fusiones y adquisiciones globales en la ola de la desregulación financiera global. Además, la crisis asiática, causada en primer lugar por una excesiva especulación financiera, quebró muchos bancos asiáticos (incluyendo muchos japoneses). Muchos de ellos fueron vendidos (completa o parcialmente) a precios de remate a las instituciones financieras occidentales que eran justamente las responsables de la crisis debido a su desenfrenada actividad especulativa, y que no quebraron debido a que son principales beneficiarias de los rescates del FMI. Es irónico que estos beneficiarios sean los mismos jugadores que instigaron la toma excesiva de riesgo que provocó la crisis. Esto muestra hasta dónde el peligro moral de los rescates pueden distorsionar lo que se supone es un "mercado libre".
Como se mostró, el público debería entender cómo los bancos y otros jugadores incrementan los riesgos del sistema financiero, porque es el público el que siempre debe pagar el precio de las apuestas excesivamente riesgosas que van mal a través de varios mecanismos de rescate. Esto es exactamente lo que pasó con la crisis de Savings and Loans de EEUU en los '80. También, el público de los países afectados paga por los rescates del FMI que siempre vienen como resultado de riesgos excesivos tomados en los mercados financieros y el descubrimiento de que algunos de los tomadores de riesgo/jugadores (generalmente los de Wall Street) son demasiado grandes para caer. Para complicar este problema está el hecho de que los especuladores comercian contra otras monedas y por lo tanto devalúan los ahorros que con esfuerzo fueron juntados por la gente.
En la que es probablemente la menos entendida y menos publicitada de las crisis financieras, pero una que recientemente casi derrumbó todo el sistema bancario de EEUU, la Reserva Federal tuvo que dar un paso al frente y arreglar un rescate para el Long Term Capital Management Fund en 1988. Aunque el público no tuvo que financiar este rescate, estuvo muy cerca. La crisis del LTCM reveló los impresionantes niveles de riesgo tomados por los bancos de EEUU, y aún peor, la impresionante falta de supervisión de sus actividades de apuestas. No es tranquilizante saber que el tipo de riesgo tomado en el caso del LTCM se incrementó, y los cuerpos de supervisión están haciendo poco por impedirlo. Los tipos de fondos como el LTCM, conocidos como 'hedge funds' (fondos de cobertura de riesgo), que son la nueva moda de juego entre los ricos - ¡incluso Barbara Streisand está en uno!. Pero están completamente desregulados debido a que se supone están dirigidos a inversores "sofisticados", vea usted. Esta es exactamente la razón por la cual necesitan regulación - porque es esta sofisticada especulación la que después dispara los rescates. Y pocas veces son los sofisticados especuladores los que pagan el conflictivo y sucio rescate que crean.
Se supone que los bancos administran el riesgo para prevenir su propia insolvencia o la pérdida de confianza en los mercados. Los reguladores y supervisores se supone que están vigilando para asegurar que realmente administren estos riesgos tanto en su propio interés como para evitar crisis financieras mayores. De esta forma los reguladores deberían representar al interés público para asegurar que los bancos no tomen riesgos excesivos y el público no deba rescatarlos para evitar un desastre financiero. Pero parece que cada vez más la prevención de crisis y el ejercicio del principio de precaución está siendo dejado atrás por el deseo del sector financiero de tener menor supervisión. Prefieren el sistema de cura (en la forma de rescates) después de que el riesgo se les fué de las manos, antes que el sistema preferible para el público de prevención donde los jugadores financieros deberían tomar menos riesgos y aceptar menores beneficios.
Esta preferencia de la cura sobre la prevención es alentada por los mecanismos de rescate.
Una "cura" (o rescate) lleva a otra crisis un poco después, que lleva a otro rescate, y a otra crisis y así sigue. En cada rescate la desigualdad de ingreso y riqueza crecen, debido a que los recursos para el rescate deben provenir de sitios que no están contabilizados para el sistema financiero. Esto es sencillamente porque el sistema financiero estaría en peligro si tuviera que soportar el costo total. Entonces los inversores perderían la confianza y el sistema completo colapsaría. Los costos que no aparecen en las cuentas financieras son cargas adicionales para los pobres y extracción excesiva de recursos naturales. En efecto, esto es lo que financia los rescates de manera que los costos del mismo no golpeen la contabilidad del sistema financiero. Este es el mecanismo por el cual los tomadores de riesgo no cargan con la responsabilidad total de los riesgos que asumen sino que pasan esta responsabilidad a aquellos que están fuera del sistema financiero. Este sistema que prefiere cura sobre prevención obviamente da unos beneficios promedio al sistema bancario que los que daría el correspondiente régimen regulatorio enfocado en la prevención.
4. Transferencia del riesgo en acción - La crisis financiera asiática
Para entender mejor la transferencia de riesgo veamos algunos aspectos y conductores de la crisis financiera asiática.
Muchos identificaron como disparador de la crisis la devaluación del baht tailandés. Había sido fijado al dólar estadounidense, de manera que el baht se movería en paralelo con el dólar. En ése momento 25 baht tenía casi el mismo valor que 1 dólar estadounidense y el Banco Central de Tailandia trataba de mantener esta convertibilidad. Una devaluación hubiera significado que el valor de 1 baht sería inferior a 1/25 de dólar, o inversamente, que con 1 dólar se compraría más de 25 baht. Antes de la devaluación los especuladores de divisas (muchos de los cuales estaban con las grandes firmas de Wall Street) un primavera pudiendo hacer lo que se conoce como arbitraje contra el baht tailandés. Un arbitraje significa que los especuladores pueden hacer ganancias sin tomar riesgos. Por ejemplo, en este caso los "arbitros" pudieron tomar dinero prestado en dólares a una tasa baja del 6%, cambiarlo a baht tailandeses e invertirlos en baht a una tasa mucho mayor de 12%. Como el Banco Central de Tailandia trataba de mantener la anclado el baht al dólar, después de un cierto tiempo, los jugadores occidentales podían tomar sus ganancias de la inversión al 12%, y cambiarlos de nuevo a la tasa original en dólares estadounidenses. Entonces pagaban la tasa menor del préstamo al 6% y embolsaban los beneficios. Dije que no había riesgo porque ningún capital era puesto en riesgo, porque todo era prestado y devuelto en dólares por el Banco Central Tailandés. Este tipo de especulación pone presión agotando las reservas del banco central cuya moneda está siendo "atacada" y agrega presión para una devaluación.
Como se mostró, el Banco Central de Tailandia estaba del otro lado de todas estas apuestas tratando de mantener alto el valor del baht, así que cuando el baht finalmente colapsó, en parte debido a la masiva especulación, el banco central estaban en muy mal estado. La confianza en los mercados asiáticos cayó y todas las economías vecinas empezaron a caer como dominós. Cuando digo que el baht colapsó quiero decir que su valor respecto de una moneda fuerte, como el dólar, cayó dramáticamente. Son los tailandeses los que fueron castigados con la subsiguiente devaluación. Su dinero duramente ganado valía menos con respecto a todos los bienes o servicios importados o pasibles de ser exportados a mejores precios.
El dólar estadounidense es la moneda fuerte o moneda de reserva del mundo ahora que el estándar oro ha colapsado. Todo es medido en términos de dólares estadounidenses. Y aunque alguna vez los bancos tuvieron oro en sus bóvedas para respaldar sus monedas, ahora generalmente mantienen dólares estadounidenses. Este estandar dólar del dinero significa que si el valor del dólar alguna vez colapsa respecto de otras monedas, es probable que resulte en un colapso del sistema financiero global. Este punto puede ser de interés para algunos activistas anti-globalización, que querrían encontrar unaf forma ingeniosa de instigar un comercio masivo contra el dólar estadounidense. Este método es muy elegante debido a que es perfectamente legal, nadie puede ser arrestado y no requiere ser golpeado por la policía. Pero solo una palabra de advertencia antes de intentarlo - ¡estén seguros de tener otro sistema de comercio listo como suplemento!.
Ahora, de nuevo con la crisis asiática: al mismo tiempo que el baht tailandés estaba alimentando el furor del arbitraje el JP Morgan estaba, por un lado, aconsejando a los tailandeses que devalúen. Pero estaba también operando en Malasia y vendiendo instrumentos financieros a los bancos coreanos que ¡perderían dinero si el baht tailandés se devaluaba! Así fué como los bancos coreanos fueron contundentemente golpeados por la devaluación. Los bancos coreanos entonces vendieron gran cantidad de bonos brasileños que estaban conservando desde uno de los tratados que concluyeron otra crisis inducida por la especulación como fué la crisis de la deuda latinoamericana. El costo de la deuda se disparó en Brasil y esto arrasó Brasil llevando a un cuarto sus reservas bancarias en un mes. Así Brasil tuvo una crisis financiera en sus manos. Y siguió, y siguió, y la crisis se extendió. Mientras tanto el JP Morgan pareció salir de todo bastante bien. Esta interesante pequeña historia de la crisis asiática proviene del libro "The Fed" escrito por Martin Mayer y publicado por Free Press.
Las instituciones financieras occidentales fueron también generosas en créditos a Asia debido a que los Acuerdo de Capital de Basilea de 1988 no establecían adecuadamente los requerimientos de capital para créditos a bancos de esos países. Tampoco diferenciaban entre distintos tipos de tomadores de crédito comercial. De ahí que los bancos fueron incentivados a prestar dilatadamente a bancos extranjeros donde obtendrían mayores ganancias, y a aventuras corporativas más riesgosas. Los bancos centrales de estos países asiáticos pusieron las reservas financieras de sus países en riesgo permitiendo que los bancos invirtieran en ellos con alto riesgo y alto retorno de inversión. Y mucha de la actividad crediticia del momento era acerca de inversiones en bienes raíces, de forma similar a lo ocurrido en nuestra crisis de 'Savings and Loans'. En suma los riesgos financieros tomados por los bancos mundiales fué enorme, y la distribución del capital bancario no permitía soportar el peso de los costos de estas arriesgadas apuestas si éstas iban mal.
Como sabemos las apuestas fueron malas y varias economías casi colapsan. Muchos de los jugadores financieros sufrieron grandes pérdidas y estas pérdidas surgieron tanto de instituciones financieras occidentales como de jugadores extranjeros. Sin embargo, como siempre, las instituciones occidentales escaparon de las exuberantes apuestas pagando una parte desproporcionadamente pequeña de los costos. Mientras que una miríada de bancos asiáticos se dejaron colapsar, ninguna institución financiera occidental se hundió. Al final de la crisis la mayoría de los bancos japoneses (y compañías de seguros) eran técnicamente insolventes, y por lo tanto quedaron dependiendo de las instituciones occidentales que inyectaron capital a través de la adquisición de derechos de propiedad, algo que los japoneses nunca antes aceptaron en su sistema bancario. Los bancos colapsaron en todo el resto de asia, y el caso más dramático fué el de Indonesia de donde aún tenemos las imágenes de carreras físicas a los bancos frescas en nuestras mentes.
Las instituciones occidentales fueron rescatadas de la caída (como en la debacle de S&L) debido a que si caían, el sistema financiero global completo lo haría con ellas. Para prevenir este colapso los rescates del FMI primeramente aseguran que los mercados no pierdan confianza en el sistema financiero. Generalmente esto se traduce en asegurar que los mayores jugadores del sistema financiero no sean golpeados por pérdidas que podrían llevar a bajar debajo de los requerimientos de capital mínimos, volverse insolventes, o sufrir la pérdida de confianza en ellos por parte de los inversores y depositantes. Cuando la prensa menciona los rescates generalmente dice que tal o cual país recibió un paquete de ayuda del FMI. Esto realmente significa que reciben fondo de, o que su deuda es consolidada por el FMI de manera que no caigan en default en los créditos obtenidos por ellos de los grandes inversores occidentales. En verdaderos "mercados libres" estas instituciones occidentales deberían cargar con los costos de estos defaults y sufrir las consecuencias, lo cual tendría consecuencias para todos, debido a que dependemos de los mercados financieros que ellos dominan.
Es en este punto en el que el FMI es consolidador de créditos, o prestamista de ultima instancia, en el que los programas de ajuste estructural de alguna manera logran que el país genere las divisas necesarias para devolverles a los inversores occidentales que les han prestado en divisas. Debido a que son necesarias divisas para devolver los créditos es que las actividades de país se redireccionan hacia las exportacions y otras actividades que traerán divisas de aquellos que las tienen, es decir, de los inversores y consumidores occidentales. Aquello que más rápidamente logra conseguir divisas para devolver estos créditos son las prácticas de explotación laboral y extracción de recursos naturales que vemos como resultado de las políticas del FMI. Estos problemas se complican aún más por el hecho de que las monedas locales perdieron valor frente a las monedas fuertes o divisas.
5. Soluciones para la prevención de los rescates del FMI
Lo explicado arriba permite ver cómo las abstractas, aparentemente inocentes, transacciones financieras riesgosas terminan resultando pagadas por aquellos que están casi afuera del sistema financiero. Ciertamente, la solución radica en que la gente cree su propio sistema monetario y comercial y se desligue de la dependencia del sistema financiero global acutal tan peligroso y destructivo. ¿Porqué continuar confiando y siendo parte de un sistema que trabajo en contra tuyo?
Si el sistema financiero global colapsara mañana el munto no tendría un sistema de respaldo para continuar comerciando, y con toda probabilidad la confusión y colapso del orden resultaría en una catástrofe masiva, tal vez peor de la de Alemania en 1930, y a escala global. El riesgo del colapso financiero global continúa incrementandose a medida que crece la desigualdad de ingreso. Esto lleva a una cantidad excesiva de actividad financiera causada por aquellos que tienen tanto dinero que el grueso de sus transacciones son especulativas. Esta inequidad y estos riesgos se incrementan con cada rescate financiado con fondos públicos, los cuales agravan la inquidad de ingresos y riqueza. Y así el ciclo continúa, con una retroalimentación positiva que hace al sistema completo más y más inestable.
Aquellos que están actualmente activamente involucrados en el establecimiento de economías alternativas están asegurando sus apuestas de que el sistema dominante eventualmente caerá. Ellos nos dan una esperanza de un futuro más prometedor.
6. Supervisión de los bancos y los Acuerdos de Capital de Basilea (Basel Capital Accords)
Sin embargo, establecer una sistema económico y financiero alternativo significativo tomará mucho tiempo y esfuerzo. El orden global financiero existente estará con nosotros hasta que colapse o la gente logre una alternativa, o ambos. Ahora es importante para los activistas desafiar al mundo financiero por su tendencia a incrementar la especulación y a confiar en curas para las crisis financieras. Siguiendo esta línea de pensamiento podría pensarse que sería más fructífero trabajar para reducir la necesidad de rescates del FMI, antes que preocuparse por aquellos que ya existen. Esto significa que la gente debería preocuparse por la prevención antes que por la naturaleza específica de la cura. De otra manera la creciente actividad especulativa puede terminar incrementando la frecuencia y severidad de los rescates de FMI.
Una de las mejores formas de prevención de las crisis financieras (y por lo tanto de los rescates del FMI) es una supervisión más estricta de los bancos y otras instituciones de servicios financieros, de manera que no hagan apuestas demasiado arriesgadas que desestabilicen los mercados. Esto es por interés de un público que depende de la estabilidad del sistema bancario, y que no tiene un sistema monetario alternativo para usar. Trataremos entonces sobre la supervisión de las instituciones bancarias y dejaremos a las otras instituciones financieras para ediciones posteriores de Hechiceros.
Ud. pensaría que la supervisión de bancos se haría a través de un organismo democrático y que debería haber control democrático del supervisor, y alguna representación de los intereses públicos. Piénselo de nuevo. Bajo la Gramm-Leach-Bliley Financial Services Reform Act de 1999 el regulador de todos los holdings bancarios en los EEUU es la Reserva Federal. También son el organismo supervisor que monitorea el nivel de riesgo de su actividades y los niveles de reserva de capital de acuerdo a los nuevos Acuerdos de Capital de Basilea. Como vimos en Hechiceros parte 1 la Reserva Federal es 100% propiedad de la industria bancaria. ¡Así que los bancos parece que se supervisan a sí mismos!
Esto no viene bien para la idea de lograr que los bancos actúen mejor con respecto a la toma de riesgo. Además del asunto de la propiedad, los conflictos de interés con respecto a que un Banco Central de un país también supervise sus bancos son tan profundos que ninguna nación desarrollada se ha atrevido a hacerlo. En la mayoría de los demás países el banco central, que conduce la política monetaria, y el supervisor de los bancos, que trata de asegurar que el sistema financiero es seguro, son dos organismos completamente diferentes.
Por un lado, la Fed, cuando quiere incrementar la oferta de dinero alentaría a los bancos a tomar más riesgos para lograr esta meta monetaria. Por ejemplo, está registrado que William McDonough, el presidente del Banco de la Reserva Federal de New York, dijo en una audencia en el encuentro del Grupo de 30 en la reunión del Banco Mundial/FMI, en 1998, durante la mayor preocupación sobre la crisis asiática, según cita Martin Mayer en "The Fed":
"Si eres un banquero, vas y prestas y no debes poner cada punto a las i y cada barra a las t. Si eras un supervisor de bancos, no critiques a tus bancos por dar créditos, incluso si son créditos que no hubieras aprobado poco tiempo atrás."
Estaba hablando allí como uno de los jugadores principales de la política monetaria, no como el supervisor que debería estar preocupado por los riesgos en el sistema financiero. Mr. McDonough, como presidente de la Fed de New York es también el vicepresidente del Open Market Committee de la Fed, responsable por la creación del dinero base del aire tenue, como vimos en Hechiceros 1. Ahora, no sólo es Mr. McDonough responsable por supervisar las actividades y niveles de capitalización de los bancos en el área de New York, es también ¡presidente del Comité de Basilea en requerimientos de capitalización bancaria!. En muchos casos su rol como banquero central (y conductor de la política monetaria) estará en conflicto con sus roles tanto de supervisor de bancos como de presidente del comité de capitalización los cuales deberían representar el interés público en la toma de riesgo por los bancos.
Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal, que regula todos los bancos de la Reserva Federal, dijo en su propuesta para ser elegido regulador de bancos, que la regulación por parte de un organismo separado (como una Oficina de Contralor de la Moneda) consagrado sólo a la administración de la seguridad y prudencia del sistema bancario "inevitablemente tendría predisposición a largo plazo contra la toma de riesgo y la innovación". El olvidó mencionar que esto riesgos son habitualmente pagados por el público, y por éso este enfoque del supervisor sería lo más apropiado. Desafortunadamente, Mr. Greenspan, que fué educado como discípulo y asistente de la autora Ayn Rand - durante su fase de Atlas Shrugged ("La rebelión de Atlas", libro de la autora, fundadora del objetivismo) - frecuentemente olvida que existe un público del cual preocuparse. Esto es, hasta que un rescate con fondos públicos es necesario.
Los conflictos de interés y la evidencia del "zorro cuidando el gallinero" no terminan aquí. El Directorio de la Reserva Federal de New York siempre tiene a los mayores banqueros de New York sentado en él. Así que no es sorprendente que Sanford Weill, CEO del CitiGroup esté en él. Pero ¡el Banco de la Reserva Federal de New York es el supervisor del CitiGroup!. Como se vió, el presidente de la Fed de New York es también el presidente del Comité del Acuerdo de Basilea que estable los requerimientos de capitalización que se supone protegen al público de que los banco tomen demasiados riesgo para alzar sus beneficios. Así que el supervisor y el supervisado son más o menos el mismo.
El último borrador de los Acuerdos de Basilea fueron emitidos en el 2000 para comentario público hasta el 31 de mayo de 2001. Al mismo tiempo Mr. McDonough fué nombrado presidente del Comité de Basilea que determina estos requerimientos de capitalización (léase, de seguridad). Evidentemente los banqueros estadounidenses estaban empezando a molestarse con algunos de los conservadurismos y márgenes de seguridad propuestos por los supervisores europeos. Así que pensaron que era mejor dar un paso al frente y encargarse del asunto, al uso del "American way".
Este cambio de conducción probablemente es buena noticia para los grandes banqueros cuyos comentarios sobre los acuerdos propuestos podrían resumirse como un queja porque los niveles de capitalización eran demasiado altos y cómo esto reduciría sus márgenes de ganancias. Es especialmente ilustrativo ver los comentarios del Citigroup porque, como se vió, es supervisado por el Banco de la Reserva Federal de New York, cuyo presidente lidera el Basel, y en cuyo directorio el Citigroup tiene representación. De esta forma se puede interpretar que, a menos que aplique presión en contrario, el deseo del Citigroup por retener menos capital, y hacer al sistema financiero más volátil y riesgoso se volverán realidad. La siguiente es una cita de la respuesta de Jay Fishman, COO del Citigroup a los requerimientos del nuevo Acuerdo de Capital de Basilea a los bancos:
"Instamos al Comité a mantener en mente que a pesar de que el capital tiene un importante rol que jugar para asegurar la seguridad y solidez al respadar los activos de las organizaciones bancarias, tiene un significativo costo de oportunidad". Esto significa menores ganancias. Esto "podría efectivamente traducirse en mayores costos para los usuarios de los fondos y/o en menores retornos para los inversores en organizaciones sujetas por el Nuevo Acuerdo". Sigue diciendo que esto terminaría "reduciendo la competencia y las opciones de los clientes de los bancos". Esto es bastante gracioso dada la multitud de adquisiciones recientes de bancos por el Citigroup en todo el mundo, que ha hecho más por reducir la competencia y las opciones que los que haría cualquier acuerdo de capital.
Siguiendo su apelación a la competencia, este baluarte de los mercados libres, Mr Fishman olvida señalar que es su organización la principal beneficiaria del mecanismo de rescate del FMI, el cual es un amenaza mayor a la competencia y a los mercados libres que la que cualquier supervisor podría soñar.
Mr. Fishman, en su carta del 31 de mayo, pide que los requerimientos de capital sean mayormente establecidos por los bancos mismos, especialmente aquellos "bancos sofisticados" con "técnicas sofisticadas de manejo de riesgos". Mmm - allí está de nuevo ésa parabra sofisticado - que parece ser sinónimo de desregulado en los mercados financieros. Fishman olvida señalar que estos imaginativos modelos de manejo de riesgos fallaron completamente en manejar los riesgos de sus apuestas en Méjico, Asia, Latinoamérica y Rusia durante los '90.
Finalmente argumenta que los mayores requerimientos de apertura de los nuevos Acuerdos de Basilea propuestos incrementarán los costos de los bancos, y que sólo servirán para confundir a todos.
Los comentarios del banco que tiene el más alto grado de peligro moral expuesto a las instituciones de Bretton Woods, y por ello el mayor incentivo para tomar excesivo riesgo financiero, deben ser tomadas con sospecha. Sin embargo, me temo que si no se involucran las ONGs que luchan contra estas instituciones los nuevos Acuerdos de Basilea y los requerimientos de capital asociados caerán exactamente hasta donde los bancos desean. Esto es - más ganancias logradas por medio de mayores riesgos financieros que sólo servirán para incrementar la frecuencia y severidad de los rescates con fondos públicos y acumular más transferencia de riqueza de los pobres a los ricos.
Una copia completa del Acuerdo de Basilea actual y todos los comentarios públicos pueden encontrarse en http://www.bis.org. Sólo una ONG antiglobalización (que yo sepa) hizo un comentario con las preocupaciones de interés público. Esta fué Inner City Press/Communities on the Move, basada en el Bronx, New York. Puede visitar sus sitios web en http://www.innercitypress.org y en http://www.fairfinancewatch.org.